martes, 28 de octubre de 2008

Misión en la Mosquitia Hondureña


Misión en la Mosquitia Hondureña: «Y le explicaron el mensaje del Señor a él y a todos los de su casa» (Hechos 16, 32)

Hermano Francisco Berbegal y de la Provincia de América Central, el P. Francisco Alejandro Cortez. Señalar que a Barra Patuca llegaron las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl y a Wampusirpi las Hijas de la Caridad de la Provincia de Centroamérica.

Por las peculiaridades de la zona, Monseñor Virgilio crea en 1996 la Vicaría Episcopal de la Moskitia y confiere al P. José Aguilá la responsabilidad de conducirla como Vicario. La Parroquia de San José, en Puerto Lempira, estaba atendida por los PP. Capuchinos en la persona del P. Juan Samsa y habían manifestado su intención de dejar la Parroquia. De ahí que en 1998, a instancias de Mons.Virgilio y de la Provincia de Barcelona, se conformó un equipo interprovincial para atender la Parroquia de Puerto Lempira. Se puso en marcha un proyecto interprovincial con tres misioneros: el P. Enrique Alagarda (Provincia de Barcelona, España), P. Ángel Mª Echaide (Provincia de Zaragoza, de España) y P. Luís Hernando Álvarez (Provincia de Colombia). El P. Juan Samsa permaneció un tiempo apoyando al nuevo equipo, hasta la inauguración de la nueva iglesia parroquial.

En el año 2000 se celebró un hermoso acontecimiento. No es referente al Jubileo. Aunque estaba en sintonía con esta fiesta de toda la Iglesia Católica. El acontecimiento: Primera Asamblea de la Vicaría de la Moskitia. Lema: Juntos construimos la Iglesia.

Desde ese momento se comienza a configurar una nueva manera de trabajar que iría llevando poco a poco a conformar una Pastoral de Conjunto de toda la Vicaría, manteniendo las peculiaridades de cada parroquia. Para esta tarea se formó un Equipo Pastoral de la Vicaría y se elaboraron unos Estatutos. Es significativo como, poco a poco, se fue trabajando para dar vida a una nueva forma de trabajar en la evangelización de La Moskitia. Poco a poco, aprendiendo en cada paso y aun con muchos quebraderos de cabeza, inseguridades, tropiezos. Creando, poco a poco, una Iglesia más viva y participativa en sintonía con las peculiaridades de las culturas que viven en esta tierra. Poco a poco, reajustando lo que atrás pareció bueno, pero que debía ir respondiendo a las nuevas realidades. Mirando atrás no importó ir despacio.

En el año 2000 se celebró un hermoso acontecimiento. No es referente al Jubileo. Aunque estaba en sintonía con esta fiesta de toda la Iglesia Católica. El acontecimiento: Primera Asamblea de la Vicaría de la Moskitia. Lema: Juntos construimos la Iglesia. Y en lema todo un conjunto de intenciones que querían ser expresadas en un Plan de Pastoral que, después de un largo trabajo participativo de todas las pequeñas comunidades, tomó cuerpo en la II Asamblea que se reunió en el año 2002. “Algo nuevo está pasando” fue el lema. Y es que todo el trabajo realizado ayudó a descubrir las transformaciones que se estaban dando en la sociedad y que planteaban nuevos retos a la identidad y personalidad propia de las comunidades indígenas. En las reflexiones y trabajos se sintió el deber de realizar un estudio de la realidad socioeconómica, cultural y religiosa de la Moskitia, y así descubrir que retos se podían asumir en este proceso, desde la perspectiva de la cultura, tomando en cuenta cómo combinar procesos de cambio para mejorar las condiciones de vida y la prevalencia, y rescate a los valores ancestrales.

Para la elaboración del Estudio de la Realidad se conformó una comisión de trabajo que diseñó un plan de actuación y elaboró un proyecto para poder financiar los costes del Estudio de la Realidad. Se organizaron todos los trabajos para lograr un objetivo: “Realizar un estudio de la realidad socioeconómica, cultural y religiosa de la Moskitia que nos permita obtener un diagnóstico de la situación real de las comunidades, que ilumine y oriente nuestro trabajo pastoral, a fin de mejorar las opciones y acciones de la Pastoral Social de la Vicaría”.

Después de 2 años de trabajos y con el Estudio de la Realidad en la mano, las tareas siguientes llevaron a la elaboración del Plan de Pastoral Social/Cáritas. Y las luces que dio el Estudio de la Realidad invitaban a mirar todo el caminar, todos los trabajos, toda la vida de la Iglesia en esa parte de la Diócesis de Trujillo. Se convocó la III Asamblea de la Vicaría de la Moskitia, que se había ido —posponiendo pese a que el anterior plan se había quedado obsoleto—, precisamente para esperar los resultados del Estudio de la Realidad.

Para la tercera Asamblea de la Vicaría se planteó un objetivo: “Sacar las líneas maestras que nos ayudaran a elaborar el nuevo Plan Pastoral para los próximos años”. La Asamblea se llevó a cabo en enero del 2006 y posteriormente se elaboró el nuevo Plan de Pastoral y un nuevo Estatuto para la Vicaría, en consonancia con la nueva realidad pastoral planteada por el Plan. Todo ello en un proceso participativo, en el que progresivamente se notó la mayor implicación de los miembros de la Iglesia en la Vicaría de la Moskitia.

No cabe duda de que hacen falta “trabajadores” en este campo. En la Diócesis cuesta asentar los trabajos cuando faltan sacerdotes para animar, desde el servicio, a las comunidades. Pero no por eso se paraliza la vida de la Iglesia. Hay que resaltar cómo el trabajo en equipo —en cada Parroquia de La Moskitia y en el conjunto de toda la Vicaría Episcopal— ha dado sus frutos. En esta parte final del artículo cabe subrayar este modo de evangelizar. Y sí, hoy la Iglesia Católica en la Moskitia es una Iglesia viva, una Iglesia participativa que hace presente la Buena Nueva del Evangelio en un lugar tan pluricultural, tan entrañablemente especial. La Iglesia Católica en la Moskitia tiene una historia pequeña. No han faltado las dificultades, los problemas.

Nos encontramos en la Vicaría de la Moskitia con dos Parroquias, que no cubren todo el Departamento de Gracias a Dios. Es una zona peculiar, en la que los medios de transporte son ajustaditos. Sólo se puede acceder por avioneta. Y en el interior, salvada alguna zona que se puede recorrer con vehículo todo-terreno, lo demás… Lo demás con pequeñas, pequeñas, embarcaciones con motor fuera borda. Las embarcaciones serán pequeñas, pero a los desplazamientos nos les falta el componente de “aventura”.

La Parroquia Santa Cruz de Barra Patuca (Patuca y Wampusirpi) tiene solamente 10,000 km2, aproximadamente. San José de Puerto Lempira es un poco más reducida, aproximadamente 7,000 km2. Pueblos con comunidad católica: unos 35 en Patuca y unos 70 en Puerto Lempira. Cada comunidad tiene sus responsables, los Delegados de la Palabra, catequistas y otros agentes de Pastoral. Todo depende del tamaño de la Comunidad. Algunos Delegados son también coordinadores de zona, ministros de la Eucaristía o del Bautismo. La lengua de mayor uso es el miskito. Le siguen el español, el tawaska, el pesh y el garífuna. Estas últimas con menor presencia. Son las peculiaridades y riquezas de esta tierra: su culturas, su lenguas. Peculiaridades que los misioneros cuidan con esmero desde una evangelización inculturada, como lo pide la Iglesia. No es fácil. Pero merece la pena.

Los agentes de pastoral reciben una formación continua. Se ha querido hacer con más intensidad, pero las dificultades de movilidad y sus costos no lo hacen fácil. Se aprovechan todas las posibilidades pastorales para llegar, tanto a los agentes de pastoral, como a los miembros de las comunidades cristianas católicas: las visitas a los pueblos, aidrubankas y conferencias (encuentros de personas de varias comunidades en un pueblo para convivir y compartir, formarse en la fe y celebrarla con alegría, sacar fondos para mejoras de su iglesia, hacer fiesta). Y hoy se cuenta en Puerto Lempira con una emisora de radio —“Kupia Kumi Radio”—, como otro instrumento en la tarea evangelizadora, formativa, recreativa.

En el año 2004 fallecía en accidente de tráfico el Obispo de Trujillo, Monseñor Virgilio Irías. Monseñor Virgilio visitó en muchas ocasiones las comunidades de La Moskitia y las alentó con su presencia. Como animó también todo el proceso pastoral que se fue realizando. En el año 2005 ya tenía la Diócesis un nuevo Obispo, el hasta ese momento Vicario de la Moskitia y párroco en Santa Cruz de Barra Patuca, el P. Luís Solé. Y desde entonces ha ido trabajando para que toda la Diócesis esté insertada en un Plan Pastoral que dinamice la vida de la Iglesia en cada una de sus Parroquias y comunidades.

No cabe duda de que hacen falta “trabajadores” en este campo. En la Diócesis cuesta asentar los trabajos cuando faltan sacerdotes para animar, desde el servicio, a las comunidades. Pero no por eso se paraliza la vida de la Iglesia. Hay que resaltar cómo el trabajo en equipo —en cada Parroquia de La Moskitia y en el conjunto de toda la Vicaría Episcopal— ha dado sus frutos. En esta parte final del artículo cabe subrayar este modo de evangelizar. Y sí, hoy la Iglesia Católica en la Moskitia es una Iglesia viva, una Iglesia participativa que hace presente la Buena Nueva del Evangelio en un lugar tan pluricultural, tan entrañablemente especial. La Iglesia Católica en la Moskitia tiene una historia pequeña. No han faltado las dificultades, los problemas. Pero se sigue construyendo la Iglesia, juntos todos.

Ángel Mª Echaide, C.M. Pamplona, 2007

Nota: Algunos datos se han extraido del libro “Congregación de la Misión—Provincia de Barcelona, en sus 100 años”, publicado por la editorial CEME (Salamanca) en el año 2006.

No hay comentarios: